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jueves, 26 de febrero de 2015

Matando al verdadero amor, por fin.

Desde mi niñez soy una niña muy cuidada. En aquellos momentos el dolor era una palabra que no existía en mi diccionario, o sí lo hacía pero sólo entendía su significado cuando no me compraban un caramelo que realmente quería. Desde muy chica mi mamá y mi papá me daban todo lo que yo deseaba para hacerme la morochita de cinco años más feliz del mundo. Pero esto en algún momento tenía que cambiar.
La secundaria llegó y con ella todo lo que esta abarca: estudio, nuevas obligaciones, nuevas caras para hacer amigos, nuevo instituto, dolores, preocupaciones, el nuevo chico que entró y te vuelve loca, etc. 
Cuando estas por entrar a la secundaria todos te dicen "es la etapa más linda de la vida, disfrutá", pero nadie te dice con todas las cosas con las que te vas a tener que enfrentar en ese cambio de niña a mujer que es la adolescencia. Los adolescentes nos llamamos así porque adolescemos, esa es la edad indicada para mandarnos todas las macanas juntas pero con la condición de aprender de cada una de ellas. 
Lo que yo no sabía apenas entraba en esta nueva etapa es que mi iba a cruzar con un chico, con Agustín. En mis primeros dos años de secundaria no notaba su existencia porque claro, él aún no compartía patio conmigo, es decir, aún no había terminado la primaria. 
Cuando entré a tercer año, estaba en pareja con un chico que me encantaba y lo quería mucho pero lamentablemente un día vi a Agustín caminando por el patio.  En realidad, nunca fue mi tipo, demasiado alto, cabeza grande, morocho y lo que menos me gustaba: era dos años menor. Pero hubo algo en él, cuando cruzó su mirada con la mia allí ocurrió algo especial aunque todavía no me había dado cuenta. 
Luego de este suceso (al cual no le di mucha importancia), seguí con mi vida.  Y así fue pasando el tiempo, hasta que una mañana lo vi hablando con mi mejor amigo y en ese momento sentí una gran atracción a hablarle y así fue. Me pareció bastante simpático pero seguía pensando que no era mi tipo, además yo tenía novio y él me amaba muchisimo. Cuando Agustín decidió irse, me quede a solas con mi mejor amigo y lo llene de preguntas acerca de aquel niño que había ido hablarle, él me dijo "Se ve que te gustó, se llama Agustín, va conmigo a bascket. Si queres te hago la segunda" a lo cual yo respondí que no, engañándome a mi misma.
Terminaba la jornada de escuela y ya en mi casa decidí buscarlo en Facebook y allí estaba "Agustin" y sin pensarlo le mande la solicitud la cual aceptó enseguida y en el mismo instante me hablo por el chat. Mantuvimos una conversación en la que él me decía que yo le parecía muy linda y que le encantaría conocerme. Me sentí feliz, sin quererlo.
Así mantuvimos nuestra amistad durante mucho tiempo, mientras las cosas iban empeorando cada vez más con mi pareja y cada vez que nos peleábamos, ahí estaba Agustin para aconsejarme, siempre. 
Y fueron pasando los meses hasta que llegó el verano y lamentablemente accedí a verlo  "como amigos" pero esa tarde me pasó algo, entendí que de verdad lo quería y que ya no podía estar sin él, y en ese momento en el que lo miré a los ojos, me beso y yo no pude hacer otra cosa más que besarlo. Sentí que el mundo se paraba a nuestro alrededor sólo éramos él y yo, siempre. Y era más que claro, lo quería con cada parte de mi corazón y ya era innegable ese sentimiento. 
A pesar de todo lo que sentí ese dia, decidí seguir con el chico que era mi pareja, sentí que estuve mal y decidí decírselo y disculparme. Disculpa que él aceptó. Y yo, por mi parte, intenté olvidarme de Agustin, tenía unas largas vacaciones por delante y lo iba a lograr. 
Al terminar el verano, sentía que lo había logrado, estaba bastante bien con mi novio y ya ni me acordaba de Agustin. Pero fue ahí donde todo empeoró y mi mejor amiga me traicionó metiéndose con mi novio y decidí que no quería estar más con él. Me dolió y  costó bastante, pero terminamos. 
Por el mes de Abril, volvió a aparecer en mi vida Agustín y esta vez pude dejarlo entrar con total libertad y dejar que él se enamore de mi y yo de él sin ningún tipo de culpas. Todo era perfecto, en serio lo amaba, nunca había sentido algo así por alguien, todo mi cuerpo necesitaba su contacto, su calor. No podía dejar de pensar en él un minuto del día y cuando no estaba conmigo yo no vivía feliz. Era física pura, mi cuerpo se sentía atraído hacia el de él y no lo podía evitar, necesitaba verlo, abrazarlo, besarlo, reírme con él.
Pasamos los mejores cinco meses de nuestras vidas, super enamorados, pero por cosas externas a nosotros, lamentablemente terminamos. Mi corazón murió ese 13 de Agosto. Sin él mi vida no tenía sentido (hablo sin exagerar), no tenía ganas de nada y todo me daba igual. Hasta Septiembre que por cosas del destino mi papa cayó internado y Agustin se enteró y me habló para darme su apoyo y decirme que me extrañaba y que quería estar conmigo. Mi alma volvió a nacer ese 23 de Septiembre.
Pero las cosas ya no eran perfectas como antes, él no sentía lo mismo por mi, o eso parecía. Tardamos un mes más en vernos, con muchisimas idas y vueltas y la que siempre salía lastimada era yo. Por lo tanto, el último día de clases decidí terminar con ese infierno que estaba pasando mi corazón, en el que tocarlo dolía mucho más que no tenerlo. Por esa relación yo moría pero ya no me quería de la manera en que lo hizo ese 30 de Julio y no lo volverá a hacer nunca. 
Y así, llegó el verano e intenté superarlo pero me fue imposible, hasta que conocí a alguien a quien lamentablemente lastimé por esta historia que me dejó algo pendiente que aún hoy no concluí. Pasaron los meses y con ellos mi último año de secundaria, el viaje de egresados y todo lo que esto incluye y creí olvidarlo. Hasta que volvió. 
En Diciembre Agustin tuvo la delicadeza de volver a mi vida y volver a darme vuelta el mundo, y yo como siempre caí a sus pies. Es algo que no puedo evitar. Pero él decía quererme y querer volver, lo que me volvió a hacer la mujer más feliz del planeta, pero no fue así. Él sólo estaba aburrido y por alguna razón del universo decidió molestarme a mi, lo que no sabe es todo lo que volvió a lastimarme
Ahora estamos empezando Marzo y sigue hablándome cuando tiene ganas y siempre me ilusiona, pero hoy se terminó. Por fin decidí decirle como me siento cada vez que me hace estas cosas y pedirle que si va a ser así siempre, que trate de no hablame más. Prefiero no saber nada de él e ir olvidándolo poco a poco que seguir sintiendo que muero cada vez que me habla, que lo toco, que lo abrazo.  Ya es algo que no va a poder volver a ser nunca.

Deseenme suerte....

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