- Basta -pone un dedo sobre mis labios y niega con la cabeza con un gesto agónico- No puedo oír esto. Yo no soy nada, anastasia. Soy un hombre vacío por dentro. No tengo corazón .
- Sí, si lo tienes. Y yo lo quiero, lo quiero todo él. Eres un hombre bueno, Christian, un hombre bueno de verdad. No lo dudes. Mira lo que has hecho... lo que has conseguido - digo entre sollozos-. Mira lo que has hecho por mi... a lo que has renunciado por mi -susurro-. Yo lo se. Se lo que sientes por mi.
Baja la vista y me mira, con ojos muy abiertos y aterrados.
Solo se oye el chorro de agua cayendo sobre nosotros.
- Tu me quieres -musito-.
Parece torturado... vulnerable.
- Sí, -murmura- te quiero.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario